Breve historia del café de especialidad
El llamado café de especialidad ha tenido una evolución gradual y compleja. Su origen puede remontarse entre 1950 y 1960 en los Estados Unidos, cuando algunos consumidores y expertos comenzaron a valorar el café por su calidad y origen, en lugar de simplemente consumirlo como una bebida cotidiana. Sin embargo, fue en los años 80 cuando se consolidó el concepto de «café de especialidad», de la mano de Erna Knutsen, quien consideraba que este término se le podía otorgar a aquellos granos de café de calidad excepcional, provenientes de microlotes, destacando su origen en granos y cultivados en condiciones óptimas.
Erna Knutsen, secretaria nacida en una familia noruega, fue contratada en 1968 por Bert Fulmer, socio de la importadora de cafés B.C. Ireland en San Francisco. Aunque la importadora comerciaba con grandes volúmenes de café, Erna comenzó a identificar algunos granos que sobresalían por encima de los demás y que ella consideraba auténticas joyas. Así comenzó a probarlos y a catarlos. Erna empezó a colaborar con pequeños tostadores, a quienes les ofrecía estos “cafés especiales” o pequeñas joyas.
En 1973, Erna logró ganarse un lugar en la mesa de catadores de B.C. Ireland, y continuó desarrollando una relación cercana con pequeños tostadores que valoraban estos cafés excepcionales. También comenzó a relacionarse con los productores, un detalle fuera de lo común, ya que en esa época los importadores de café se comunicaban con los bancos en origen y con los intermediarios, pero no con los productores. Sin embargo, ella consideraba esencial establecer contacto directo con ellos, algo que hizo a lo largo de su carrera.
Con el tiempo, Erna fue nombrada vicepresidenta y luego presidenta de B.C. Ireland. La empresa fue finalmente adquirida y rebautizada como Knutsen Coffees, LTD, en honor a su legado.
A finales de los 80 y principios de los 90, con la proliferación de las cafeterías especializadas, el café de especialidad se consolidó como una categoría distinta dentro de la industria del café.
El café de especialidad se caracteriza por su alta calidad, que se mide en función de su puntaje (entre los 80 y 90 puntos), según la «Escala de Calidad de Café» (SCA, por sus siglas en inglés). Este tipo de café es cultivado en regiones específicas con condiciones climáticas ideales, recolectado a mano, procesado con técnicas cuidadosas y, finalmente, tostado con mucho cuidado para resaltar las características únicas de cada grano. Hoy en día, el café de especialidad es valorado no solo por su calidad, sino también por la trazabilidad de su origen, lo que permite a los consumidores conocer la historia detrás de cada taza.
Este movimiento ha transformado la industria del café, impulsando un enfoque más consciente y transparente tanto en la producción como en el consumo, y ha dado lugar a una nueva generación de caficultores (con ganas de hacer cada vez mejor su trabajo aprendiendo y aplicando nuevas técnicas y procesos), importadores preocupados porque los productores de café sean respetados y valorados, que se dedican a fondo a viajar al origen y conocer de cerca todo lo que implica sacar un buen grano (entre los que se incluye CAFEGA), nuevos tostadores con una filosofía cada vez más ética, baristas, y aficionados consumidores al café que valoran tanto el sabor como las prácticas éticas de comercio.